miércoles, 23 de enero de 2008

Jalpan: La misión. (Primera de tres partes)

¿Cuál es tu misión? Le preguntaron a Fray Junipero Serra.

¿Cuál de todas...? respondería el también llamado “fraile de la pata coja”. Hablas de mi misión espiritual o de alguna de las 5 ubicadas en la Sierra Gorda de Querétaro.


Después de un escala en la histórica ciudad de Queŕetaro, cargar estómago con unas ricas enchiladas (mmm...), el autobús de las 3.10 me aguardaba para iniciar un viaje de poco más de cuatro horas.

¿Curvas peligrosas...? ¡Dios!, las de Scarlet Johanson se quedan cortas contra lo sinuoso y cerrado de esta carretera.

El viaje no es recomendable sin un buen libro o iPod repleto de canciones. Atenerse a una película de Ice Cube, en una calidad de video pésima (las del metro son mejores), no es buena idea.

¡Ah! Usuarios de BB, si desean chatear, twittear, flickear, postear, etc. no hay señal en toda la carretera después de Bernal y hasta llegar a Jalpan de Serra. :(

Mis vacaciones comienzan aquí. Un fin de semana para intentar la conquista de las Misiones Franciscanas empezando por Jalpan y algunas de las bellezas naturales de esta área.

Inicie con un recorrido al jardín principal y a la misión dedicada al apóstol Santiago, mereció disfrutar una visión nocturna, apacible, contrastante con el ir y venir de paisanos a bordos de sus “trocas”.

La fiesta del Santo niño de Jalpan se avecinaba al siguiente día, y esto obligaba a ver la llegada de peregrinos de las comunidades vecinas.

La noche se adentraba, el clima acogedor y después de intentar localizar a mi guía (no espiritual, sino de recorrido), la luz de la habitación se puso en off.

A la mañana siguiente, unos huevos motuleños saciaron mi hambre matutino. Uhmm. Supieron a gloria.

Rayando las 9 horas, enfile hacia el hotel Misión. Mi segunda opción de recorrido me esperaba: la visita a una caverna.

Mi cordial interlocutor vaciló al presentarme a quien sería mi guía. No podía decidir si llamarme “joven o señor”.

Desde mis 14 años al hablar por teléfono siempre me decían señor. Y después de mis 22 “joven”. 20 años después, deciden volver a llamarme “señor”.

Osiris, mi guía, me anuncia de la compañía de su hermana y de una empleada de la agencia. Solo aguardaba la llegada de otros 2 acompañantes: un administrador de empresas turísticas y su hijo.

Abordamos la camioneta que nos conduciría a la aventura. 15 minutos después, tras tomar una vereda, se apaga el motor y trás sugerirnos comprar agua antes de iniciar un camino de una hora, empezamos la marcha.

Un camino a la orilla del río.

2 comentarios:

Li.niña.mala dijo...

Sis si confieso que he abandonbado a ratos mis correrias por los blogs, hoy he releidote.... ZAZ me encanta como escribes.Haces sentir a gusto

Carlos Enrique López C dijo...

Hola, muchas gracias. Me da gusto que te haya encantado.