miércoles, 9 de abril de 2008

Cómo anuncio de Visa, pero al revés

No hace mucho tiempo, la empresa Visa difundió un anuncio por televisión en el cual se apreciaba un restaurante donde todo era armonía, la preparación de alimentos, el ir y venir de comensales y en particular, la fila de esa caja en donde todos pagaban con su tarjeta.

Esta precisión de reloj suizo se vio abruptamente quebrantada cuando alguien realiza su pago con efectivo.

Por qué traigo esto a colación. Hace algunos años decidí ordenar mi vida hablando específicamente de números, money, la alcancía, Mr. Pig, como quieran llamarle.

Todo esto motivado por un desorden que venía arrastrando de tiempo muy atrás y de no muy buenas experiencias. Eso me llevo a tomar la decisión de usar en mayor medida el dinero electrónico, el plástico, virtual money.


Si mi vida estaba volcando a un mayor uso de los bits, ¿por qué no hacer lo mismo con el dinero?

Hago un paréntesis, para ese momento mi idea fue digitalizar varios procesos, tanto personales, como de la empresa a mi cargo. He ahí la razón de integrar este asunto ahí.

Sé que en México el tema de la bancarización, el uso de tarjetas u otros medios de pagos electrónicos sigue en pañales, no dejando de lado la desconfianza de la gente, la tradición de usar papel moneda, la intromisión del gobierno para asuntos fiscales o el gandallismo de los bancos para cobrar por lo que sea.

No obstante lo anterior, tome la decisión y comencé a hacer una lista de los sitios a donde regularmente acudo a comprar y banee aquellos donde no aceptaban pagos electrónicos (tarjetas en particular).

Al ver la lista final, me dije: "Caramba, excepto WalMart el resto ha quedado afuera". Así que abrí un apartado donde recibí a algunos que no podían ser sustituidos y una tercera de aquellos que sí.

Así fue como he obtenido esa costumbre de usar medios electrónicos para pagar a la mayoría de lugares a los que acudo. (Sí, sí, la tarjeta, pero se oye más cool medios electrónicos).

Algunos me dirán si a la larga no es más caro (comisiones, precios, etc.). Cierto, pero el beneficio de saber en qué rayos me gasto el dinero, montos, fechas, etc., me es más valioso que dejar de conocerlo.

Regresando al anuncio de Visa, esta semana me sucede algo curioso en tres diferentes tiendas, con una escena similar.

Estando en la fila, la cajera intenta darle su cambio a la persona que me antecede, sin embargo no logra juntar los suficientes billetes y monedas para cubrirlo.

Voltea hacia mi y me pregunta si voy a pagar con efectivo. (En su cara se veía como esperaba fuera su salvación).

Con tarjeta en mano, lamenté desairarla diciéndole que no.

De inmediato su rostro se frunce (como en el comercial) y busca a su supervisor para pedirle cambiar ese billete grande.

Es por eso que me sentí identificado con el anuncio, pero al revés.


1 comentario:

Li.niña.mala dijo...

pues si, se ha vuelto una bronca, de pronto es mas facil descubrir qu en una tienda (si desas "de la esquinita" ) te aceptan tarjeta, peero no tienen cambio si llevas no se, un billete de 100. zaz...yo si me caso con las atrjetas