martes, 16 de septiembre de 2008

Morelia en carne propia...

¡Viva Allende!
¡Viva La Corregidora!
¡Viva Michoacán!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!

Esas fueron las palabras del gobernador del estado de Michoacán, Leonel Godoy, instantes antes de producirse una de las detonaciones que cimbraron la tranquilidad de la ciudad de Morelia, Michoacán.

Escribía minutos después en Twitter, "Terminando de dar el grito en Morelia :D"

Eran casi las once con treinta minutos, y aún desconocía como en ese momento, algunos metros del punto donde me ubicaba, el dolor y la tragedia lucían recién frescos.

La lluvia comenzó y ante mí observaba el paso de vehículos de emergencia, protección civil, policía estatal y discretamente elementos del ejército. Nadie decía nada, nadie comentaba algo, el público comenzaba a dispersarse tanto por la lluvia como por el hecho de que todo se había terminado. El grito, la interpretación del himno nacional y la tradicional quema de juegos pirotécnicos.

Minutos más tarde alguien me comentó lo sucedido. No daba crédito.


El antes.

Morelia es sin duda una de las más bellas urbes, tanto por su historia, como sus joyas arquitectónicas. Es una ciudad que me encanta y por eso decidí visitarla aprovechando el puente de las fiestas patrias.

El lunes fue un día normal, visita de museos, edificios, calles, la catedral, el acueducto, por citar algunos puntos. Salvo por el clima nubloso, el recorrido fue provechoso e intente cubrir la mayor parte de actividades contempladas en mi itinerario.

La noche cayó: noche mexicana. ¿El plan? Acudir a la plaza de la ciudad. Nunca había dado el grito en un lugar así, llámese el Zócalo de la Ciudad de México o el de algún municipio del país. ¿Por qué no ir? Al fin, el ambiente se sentía "tranquilo".

La presencia de policía municipal y estatal era notable. Elementos de protección civil iban y venían de un lado a otro. Diferentes vehículos de emergencia se veían listos a pocos metros del palacio de gobierno.

Todo apuntaba a un grito "sin mayores complicaciones".

La multitud estaba ahí. Niños, jóvenes, adultos de todas las edades, de todas las clases, visitantes, turistas. Todos estábamos ahí para un solo objetivo: presenciar el tradicional Grito de Independencia.

Con un poco de paciencia y abriéndome paso, pude llegar al punto estratégico deseado: frente al balcón de Palacio de Gobierno.

Dieron las 11 de la noche. El grito iniciaba. Detengo mi narración.

Este es el video que tomé al momento del Grito. En él podrán dar cuenta de lo sucedido en los siguientes segundos.

Quizás la imagen no llegue a ser tan relevante, como lo es el audio.




Por último, ¿si me dio miedo? La verdad sí, un poco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin pretender ser alarmista van varias reflexiones a tu crónica:

1)Los violentos siempre se comportan como en los videojuegos: necesitan escalar más denigrantes niveles. Ya no se conforman con matar necesitan mutilar y exhibir su nivel de crueldad al máximo.

2)De nada sirve que las autoridades llamen cobardes a los criminales si no hacen nada por detenerlos; su ineptitud y -en muchos casos complicidad- los convierte también en ejecutores.

3)No hagamos más conjeturas baratas: que si se trató de una plaza opositora (PRD), que si es el lugar donde nació el mandatario federal, que si se trata de una revancha entre sicarios, etc. Este abominable hecho enluto a todo el país, a todos los mexicanos. Todos lo sentimos en carne propia.

4)Las bajezas siempre se perfeccionan. Los crueles siempre actúan con premeditación, alevosía, ventaja e incluso con ironía. Así como se cobró un rescate en la marcha contra la inseguridad, así se aniquiló a inocentes en un día de fiesta nacional.

5) Finalmente para todos los que te apreciamos estás sano y salvo, pero ese medio que aniquila ya se incubó en muchos cuerpos.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=yTdp8jqJk4s Ve este video, te intereza y mucho.