Mi risueña.
¿Cómo le hiciste? No lo sé.
¿Podría culpar a tus ojos? Quizás.
¿La forma en que me tomas del brazo? Posiblemente.
El estar en este preciso momento, el saber que existes,
el recordar el sabor de tus labios,
tu mirada, la manera en que te plantas frente a mi.
Muy seguramente.
Mi pequeña niña.
Hermosa te digo.
Adorable eres.
Extrañable, mucho más.
Cada fracción de segundo a tu lado,
cada suspiro,
cada latido de tu corazón,
tu ser,
tu magia.
Los días y las noches parecen poco,
parecen mucho.
El reloj parece no hacer su trabajo,
no distingue momento,
cuando los instantes surgen
y se escriben
con polvo de estrellas
en nuestros corazones.
Bonita,
siempre lo serás
mi linda amada.
Un día más de estos ha llegado,
la luna lo sabe,
la lluvia,
la noche.
Para ti, mi Olive.
¡Te adoro!