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jueves 20 de marzo de 2008

Jalpan: La misión. (Tercera y última parte)

¡Semana santa! Una de las temporadas más esperada por su clima caluroso, guapachoso, muy primaveral. Con el sol en su apogeo y viendo como las flores abren sus botones, el salir de casa es casi, casi obligado.

Aunque en este año, la también conocida como "semana mayor" llegó de manera temprana (en lo personal prefiero tenerla en abril), las vacaciones llegaron y si no eres simpatizante de ir a nutrir algunas de las playas mexicanas, y no tienes idea de dónde ir, visitar Jalpan de Serra, es una excelente alternativa.

He iniciado esta narración hace algunas semanas, detallando como llegar a esta población y ahora finalizo mi experiencia en la Sierra Gorda de Querétaro.

Las cinco misiones franciscanas

Luego de más de dos siglos de iniciada la conquista de México, la nación chichimeca, conformada por grupos pames y jonaces, no había sido aún vencida. Fue necesario entonces aplicar el método franciscano de la evangelización pacífica, con el que se hizo posible borrar ese lunar de resistencia indígena, enclavado en el corazón mismo del México colonial, e iniciar así una nueva etapa en la vida de la Sierra Gorda queretana, que marcó una profunda huella en el proceso de fusión de dos mundos.
Texto tomado del folleto de la Secretaría de Turismo del estado de Querétaro.

Me encantan las ciudades coloniales y todo lo vinculado a este periodo poco explorado de la historia mexicana y el anterior párrafo resume la existencia y construcción de tan bellas iglesias, resaltando la fachada de cada una de ellas.
  • Jalpan
Fachada misión de Jalpan
  • Concá
Fachada misión de Concá
  • Tilaco
Fachada misión de Tilaco
  • Tancoyol
Fachada misión de Tancoyol
  • Landa
Fachada misión de Landa

El orden no importa. Sin embargo es recomendable visitar cada una de ellas en vehículo, usar ropa cómoda y ligera. En época de calor, no olvidar una gorra para protegerse del sol.

Resalto el llevar vehículo, por el escaso transporte local de la región, lo cual te limita si vas por cuenta propia.

Llegar a Jalpan en sencillo, pero hacerlo a Concá, o Tancoyol, no tanto. Salvo que acudas a los servicio de alguno de los guías de la localidad o contrates el servicio de un taxi, la expedición a estas dos misiones, resulta un poco complicada.

Otra historia lo es visitar Tilaco, Landa y desde luego Jalpan.

Para llegar a Tilaco, se debe abordar la única corrida a las 9 de la mañana, en la terminal de esta localidad.

Así lo hicimos, teniendo prácticamente casi toda la unidad disponible hasta para estirar pierna.

Pero ojo, cuando digo que es la única corrida, verdaderamente es la "única".

Al llegar a Tilaco, ingenuamente pregunte al conductor del autobús cuando sería la siguiente salida a Jalpan. La respuesta: en 20 minutos.

El único autobús a Tilaco, era el mismo que regresaba. Ni uno más.

Ante tal advertencia y no viendo a mi alrededor próximo ningún otro medio de transporte que no fueran mis pies, me dedique a enfocar y a capturar la hermosura de la misión de Tilaco.

Fachada Misión Tilaco

El conductor viendo la premura con la que preparaba mi cámara, tiraba, buscaba un nuevo ángulo, iba y venía sobre el jardín, alcanzo a decirme: "Nos vamos en media hora".

La experiencia de contemplar esta construcción dedicada a San Francisco de Asís, sus detalles, sus ángeles, sus cuatros sirenas, flores, entre más, produjeron un buen deleite.

Mi regreso fue también bajo presión de reloj. Compré con anticipación mi regreso a Querétaro, cuando ya estando en la carretera, pude apreciar no distante la misión de Landa.

Evidentemente no intente descender, solo admirar desde la ventanilla del autobús (en este caso, casi repleto), el intenso rojo de esta misión.

3 de la tarde. Hora del adiós de tan grato y preciado lugar...

Espero regresar pronto, hay tanto que visitar en esta región. Me quedan Misiones pendientes por visitar, zonas naturales en lista. En fin.

Ventana

Si lees esto y está decidiendo a donde acudir, Jalpan no te dejará con mal sabor de boca.

No olvides visitar el Museo Histórico de la Sierra Gorda, en el centro de Jalpan, ahí podrás apreciar en maqueta, las fachadas de las misiones presentadas aquí.

Y si amas admirar paisajes con mucha agua: la presa.

Presa Jalpan, Qro

domingo 17 de febrero de 2008

Jalpan: La misión. (Segunda de tres partes)

Un azul intenso llenaba mis ojos al alzar la mirada en los pocos instantes en los cuales la juguetona naturaleza rozaba con ramas y matorrales las cabezas de estos caminantes.



Nuestra guía (no espiritual) con esa afilada extensión metálica (a Vicente Fox no le traería buenos recuerdos ese instrumento), se abría paso cuando el sendero se estrechaba borrando el camino ya trazado algunos soles y lunas atrás.

El minúsculo susurro de la corriente del río quedaba opacada bajo el ritmo de nuestros pasos. Una marcha inquietante, deseando llegar a su destino. Una alfombra otoñal formada por hojas de álamos, suavizaba nuestros pies.

Toronjas, plátanos, limas, mangos... mmmm. No, no era un tianguis a sortear, eran alguno de los árboles frutales, fotografía del paraíso donde con extender la mano (o tirar la piedra) se podía disfrutar de alguno de ellos.



Rocas grises, rocas pequeñas, rocas gigantes. De estas últimas comenzaron a presentarse en gran proporción. Colosos cuya objetivo era complicar el avance a nuestro destino: la cueva.

La única posibilidad, así como Moíses le dijera a su pueblo, era cruzar a través del río, pero nuestra guía (no espiritual aún) sugirió levar anclas, quitar zapatos, calcetines y poner pantalones arriba de la rodilla.

El reto era imponente. Escasos 10 metros nos separaban del destino, dejando atrás 50 minutos de camino.

Osiris sumergió sus pies sin titubeos, mientras su hermana, quien intentaba recuperarse de una gripa irritante, ligeramente toco con su pie el agua.

Mi acompañante y su hijo, con mayores ánimos (o sabiendo la no existencia de opciones), se embarcaron, teniendo cuidado de no pisar los molestos guijarros del fondo del río.

“No está muy fría”, alcanzó a decirme.

Colgando mis zapatos a un lado, y sintiendo el agua hasta las rodillas, fueron los 2 minutos más divertidos, mientras este fotógrafo, y a petición popular, capturaba el momento.


La cueva

Pocas palabras podría describir un lugar imponente desde afuera. Un capricho en la forma de las rocas esculpidas por el agua literalmente.

Ingresando poco a poco la luz era tragada por aquella inmensa boca. El uso de lámparas y el modo nocturno de la cámara era necesario al seguir andando. No se veía un final en el túnel. ¿qué habrá hasta el fondo? Nuestra guía presumía la existencia de murciégalos.

Proyectando nuestras sombras y alzando la luz para ver nuestros rostros, mi acompañante solo hizo un gesto de no querer averiguarlo.

Y se hizo la luz

Tras algunos minutos de exploración, contemplación e intentos de muchas fotos, guiados en esta ocasión por la luz, nos retiramos del descomunal sitio. Adiós a la cantidad de formas caprichosas de las rocas y a la oscuridad.

El Chuveje

Un ejido privado daba hospedaje a un bosque con una variedad de árboles y un río de mayores proporciones al primero.

Estando en el corazón de la reserva de biosfera de la Sierra Gorda, el siguiente punto a conocer fue la cascada El Chuveje. Acceder al sitio fue sencillo, una brecha y 15 minutos fueron suficiente para admirar el paisaje y una tarde que comenzaba a envejecer.

La acústica y tranquilidad me invitaron a pensar, planear y soñar (si, dije soñar).

Cascada

Protegido por sobrecogedores cerros, la cascada tenía un toque particular.

La fuerza del agua golpeaba en esas rocas planas, mientras el bullicio de la espuma se expandía en un velo blanco, majestuoso.

Cascada del Chuveje

El sol comenzaba a decir adiós notando como esas montañas le impedía iluminar con sus rayos el final de ese río.

El regreso era obligado y en él, la sonrisa de una muñequita atrapo mi corazón. Listones de colores acompañaron mis siguientes minutos.

El hambre era notable, pero algunas golosinas lo aplacaron. La promesa de un pronto aterrizaje se vio abruptamente cortado cuando una fila incontable de vehículos impedían continuar. La razón: un niño.

Ese 5 de enero Jalpan celebraba al Santo Niño de la Mezclita. Oficialmente no es el patrón de la localidad, pero su celebración es sin duda la más importante del municipio.

La noche estaba ahí. Algunas fotos más, recolectando datos y planeando el siguiente día. Una misión más por capturar me esperaba.

miércoles 23 de enero de 2008

Jalpan: La misión. (Primera de tres partes)

¿Cuál es tu misión? Le preguntaron a Fray Junipero Serra.

¿Cuál de todas...? respondería el también llamado “fraile de la pata coja”. Hablas de mi misión espiritual o de alguna de las 5 ubicadas en la Sierra Gorda de Querétaro.


Después de un escala en la histórica ciudad de Queŕetaro, cargar estómago con unas ricas enchiladas (mmm...), el autobús de las 3.10 me aguardaba para iniciar un viaje de poco más de cuatro horas.

¿Curvas peligrosas...? ¡Dios!, las de Scarlet Johanson se quedan cortas contra lo sinuoso y cerrado de esta carretera.

El viaje no es recomendable sin un buen libro o iPod repleto de canciones. Atenerse a una película de Ice Cube, en una calidad de video pésima (las del metro son mejores), no es buena idea.

¡Ah! Usuarios de BB, si desean chatear, twittear, flickear, postear, etc. no hay señal en toda la carretera después de Bernal y hasta llegar a Jalpan de Serra. :(

Mis vacaciones comienzan aquí. Un fin de semana para intentar la conquista de las Misiones Franciscanas empezando por Jalpan y algunas de las bellezas naturales de esta área.

Inicie con un recorrido al jardín principal y a la misión dedicada al apóstol Santiago, mereció disfrutar una visión nocturna, apacible, contrastante con el ir y venir de paisanos a bordos de sus “trocas”.

La fiesta del Santo niño de Jalpan se avecinaba al siguiente día, y esto obligaba a ver la llegada de peregrinos de las comunidades vecinas.

La noche se adentraba, el clima acogedor y después de intentar localizar a mi guía (no espiritual, sino de recorrido), la luz de la habitación se puso en off.

A la mañana siguiente, unos huevos motuleños saciaron mi hambre matutino. Uhmm. Supieron a gloria.

Rayando las 9 horas, enfile hacia el hotel Misión. Mi segunda opción de recorrido me esperaba: la visita a una caverna.

Mi cordial interlocutor vaciló al presentarme a quien sería mi guía. No podía decidir si llamarme “joven o señor”.

Desde mis 14 años al hablar por teléfono siempre me decían señor. Y después de mis 22 “joven”. 20 años después, deciden volver a llamarme “señor”.

Osiris, mi guía, me anuncia de la compañía de su hermana y de una empleada de la agencia. Solo aguardaba la llegada de otros 2 acompañantes: un administrador de empresas turísticas y su hijo.

Abordamos la camioneta que nos conduciría a la aventura. 15 minutos después, tras tomar una vereda, se apaga el motor y trás sugerirnos comprar agua antes de iniciar un camino de una hora, empezamos la marcha.

Un camino a la orilla del río.